57. Para imprimir cuestionario

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  1. -¡Ay, Sancho amigo  -respondi_  don Quijote-,
    • -Claro que  s_, Sancho.
      • -En eso tienes razón, pero _oy  en día
        • -Entonces no puede _estar  encantado, porque
          • -No sea tan duro de  cere_ro,  señor,
            • -Señor, ¿ve a esos dos diablos de  a_í?
              • ¿No ves que me  _an  encantado
                • «Lo que  m_s  me duele es volver a casa igual que salí,
                  • al partir de la  _enta,  los diablos se despidieron
                    • al reino de _icomicón?
                      • así que siguió al  ca_o  en que iba su señor
                        • como si los conocieran  de toda la  _ida.
                          • con la farsa y, a eso del  mediod_a,
                            • de don Fernando y de la  _rincesa  Micomicona
                              • De modo que decidió  aca_ar
                                • de que tam_ién a él lo encerrasen,
                                  • Deseng_ñate,  Sancho, que si esos dos te parecen el cura
                                    • en vez de  _erme  montado en un coche
                                      • ganas de comer, de  _eber
                                        • los encantados ni comen ni beben ni _acen aguas.
                                          • mientras se  i_a  diciendo:
                                            • o de _orinar  como todos los días.
                                              • para  _evarme  en volandillas (muy deprisa)
                                                • pero  d_nde  las dan las toman».
                                                  • Pero no di_o nada, por miedo
                                                    • porque tienen envidia de nuestras  _azañas.
                                                      • Pues son el cura y el  _arbero,
                                                        • qu_  poco entiendes de caballerías!
                                                          • que _uestra  merced no va encantado sino engañado.
                                                            • que quieren de_olvernos a la aldea
                                                              • Sancho descubre la farsa
                                                                • Sancho se_olía la trampa de todo aquello,
                                                                  • se acercó a la jaula y le dijo  _a  su amo:
                                                                    • se han  in_entado  otras maneras de encantamiento.
                                                                      • y con ropas de  go_ernador,
                                                                        • y el barbero será porque tú  ta_bién  vas encantado.
                                                                          • y lo que más le  _izo  sospechar fue que,
                                                                            • Y, si no, dígame si en esta jaula le _an venido
                                                                              • Yo sé que voy encantado, y eso _asta  a mi conciencia.
                                                                                Volver a: 57. Para imprimir
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